miércoles, 9 de octubre de 2013

Blogueras, mujeres empoderadas gracias a las redes sociales

Por Blanca Padilla

Mujeres protagonistas de cambios sociales importantes en sus países de origen, gracias al uso de redes sociales, compartieron este tres de octubre, sus experiencias y reflexiones en el Primer Encuentro de Mujeres Blogueras organizado por la Fundación Cinépolis en el marco del Festival de Cine por los Derechos Humanos.

Dos de ellas, involucradas en lo que se denominó la Primavera Árabe, luchan constantemente contra el silencio atávico de las mujeres de sus pueblos para poder ejercer su libertad de expresión: Afrah Nasser de Yemen y Heba Afify de Egipto.

Malaika Mahlatsi, desde su blog y las redes sociales lucha en Sudáfrica, contra la discriminación, al frente de miles de jóvenes con sed de justicia. Judith Torrea, española de nacimiento y juarense por convicción, vio en los blogs un medio para mantenerse constante en la defensa de los derechos humanos de las mujeres, información que a los medios tradicionales no les interesaba publicar.

Representando a México, Claudia Calvin, ella aglutina blogueras y estudia el fenómeno de las redes sociales como forma de empoderar la voz femenina desde su blog MujeresConstruyendo, primera plataforma para blogueras en América Latina.

Claudia Calvin, como anfitriona, habló de la importancia de las invitadas como mujeres empoderadas en las redes sociales. Y aludiendo al lugar en el que se desarrolló el encuentro: la Universidad del Claustro de Sor Juana, exclamó: “Si sor Juana viviera en nuestro tiempo, también sería bloguera”.


Enseguida se dolió de la cultura del silencio que impera en América Latina entre las mujeres, donde actualmente solo existe una participación femenina del 25%, cuando en Estados Unidos la participación de las mujeres es de 70%, la más alta a nivel mundial.

“Faltan voces de mujeres en el ciberespacio”, dijo la también catedrática de la Universidad Iberoamericana y agregó que esta participación es vital para defender los derechos humanos de las propias mujeres ya que las palabras construyen realidades, y si se desean cambios es necesario que las mujeres se empoderen en estos ámbitos.

Primavera Árabe, una revolución fracasada

Las redes sociales se consideran actualmente como un nuevo actor en la democracia, sin embargo, hasta donde llega su influencia en los movimientos sociales. Acerca de esto hablaron las blogueras.

Vista desde aquí, para los mexicanos la Primavera Árabe es una inspiración, como lo ve Heba Afify, pero la realidad no concuerda con las expectativas. “Ese fue un movimiento que no ha dejado conforme a nadie”, dijo, y de la misma forma se expresó Afra Nasser, actualmente exiliada en Suecia: “la de Yemen es una revolución fracasada”.

“En Egipto nadie ha logrado lo que quería alcanzar. Cuando en 18 días derrocamos al gobierno, pensamos ‘qué fácil’, pero no tardamos en darnos cuenta de que la verdadera tarea apenas comenzaba. Nos encontramos con mucha corrupción, con partidos políticos inmaduros, con muchos problemas sociales”, dijo Heba Afify, quien reportó desde las primeras filas los acontecimientos de esa revuelta ciudadana.

“En los tres años que han pasado desde entonces, en el nuevo gobierno no existe ninguna representación de este movimiento. Algunas de las personas que se movilizaron entonces se cansaron, quienes permanecieron no lograron hacer conexión con el resto de la sociedad y se sienten traicionados. Los revolucionarios no lograron ganarse al pueblo.

“Ante la economía y la seguridad colapsadas, mucha gente comienza a confiar en el gobierno militar y piensa que antes era mejor porque había estabilidad, a pesar de la corrupción y las violaciones a los derechos humanos. Encuentro en esto muchas similitudes con México”, dijo la joven que ya es símbolo de la nueva era social y política de Egipto.

Comunicación, gran poder, pero de difícil acceso para las mujeres

Malaika Mahlatsi, a su tiempo, también habló de un gran movimiento en Sudáfrica que no ha tenido los resultados que de este lado del mundo creemos: la lucha de Nelson Mandela contra el Apartheid.

Para esta joven de 21 años, nacer negro o negra en Sudáfrica sigue siendo un crimen que se paga con racismo y segregación. Ella misma nació en un pueblo fundado durante el Apartheid para aislar a la raza negra: Soweto, donde vivió en muy malas condiciones y fue violada en dos ocasiones, la segunda tumultuariamente.

La primera vez denunció y supo de la corrupción imperante en el sistema judicial de su país. “Algo similar a México, los abogados fueron comprados”, dijo, y adujo las causas a la desigualdad.

“Las riquezas de México están en manos de un 10% de su población mientras que el resto vive en una pobreza abyecta. Lo mismo ocurre en Sudáfrica”, indicó.

La segunda vez decidió no denunciar, para no ser víctima nuevamente de un sistema judicial corrupto. Creo un blog, comenzó a comunicarse con otros jóvenes a través de las redes sociales y vio realidades iguales a la suya.

Encontró que existía una juventud vibrante, con mucha sed de justicia. Entonces se hizo la misma pregunta que El Che frente a MarioMonje, ante la realidad Boliviana: se preguntó si había o no terreno fértil para una revolución.

“Qué alguien diga si no está preparado el terreno para una revolución” fue la respuesta y agregó que son los jóvenes quienes deben asumir esta tarea. “Veo mucho poder en la comunicación y veo mucho poder en los jóvenes”, dijo, pero subrayó que no es fácil porque existe mucha gente autocomplaciente con el statu quo, gente conformista y enfatizó que esta es una realidad similar para todos los pueblos en desarrollo.

Más tarde, durante la ronda de preguntas, alguien del público le preguntó a Malaika cuándo es el momento oportuno para que un pueblo inicie su revolución.

No tuvo respuesta para esto, sin embargo aseguró que de acuerdo con sus estudios sobre revoluciones: ninguna es pacífica, todas son violentas. “El poder no se puede conseguir sin luchar. No es sonriendo al opresor como se gana una revolución. Si no están dispuestos a luchar y a morir por la libertad, mejor no hablemos de revolución”, finalizó.

Afra, también habló de las dificultades de las mujeres para participar en los cambios sociales haciendo uso de la comunicación. Ante una pregunta del público,  habló sobre la vulnerabilidad de la mujer en lucha política y social. Hizo énfasis en el hostigamiento sexual del que son víctimas para disuadirlas de participar y del poco o nulo apoyo familiar que les prestan, como en su caso.

Pero, dijo, las mujeres deben decidirse a correr el riesgo atendiendo a protocolos de seguridad con lo cual los riesgos disminuyen.

Violencia contra las mujeres, invisibilizada en los medios

La violencia contra las mujeres como tema periodístico, tema que pronto pierde importancia en los demás medios, donde solo se usa para generar morbo, es la tarea que se impuso Judith Torrea.

“Los problemas del mundo son similares, el problema del mundo es pensar que no somos iguales”, dijo la periodista al iniciar su participación, en alusión a lo expuesto por las otras blogueras.


Ella dejó una vida cómoda y prometedora en Nueva York para investigar y publicar las historias de los cientos de mujeres que son asesinadas desde hace veinte años en Ciudad Juárez. Lo hizo, dijo: “para no convertirse en cómplice de masacres y genocidios”.

Esos feminicidios  “ocurridos en la ciudad donde se crea la riqueza del primer mundo a precio del tercero y te matan a tiros, te matan de hambre y te matan de falta de educación, ya solo son noticia en mi blog”, explicó.

“Ciudad Juárez pasó de ser la Ciudad de la Muerte a la Ciudad del Dolor”, dijo al recordar los 12 mil muertos que aportó esta ciudad en el periodo de Felipe Calderón.

No obstante decidió adoptar como suya esta tierra porque Ciudad Juárez la enseñó a vivir, a cambiar adversidad por oportunidad. Cuando vio que ningún editor se interesaba por sus historias creo su blog “CiudadJuárez, en la sombra del narcotráfico” y comenzó a publicar sin pensar cuánta gente o quién lo leería, pero a la fecha recibió ya, por este trabajo, el premio Ortega y Gasset y el Bob’s.


Carmen Aristegui, moderadora en este encuentro de blogueras y de quien el público gritó: "no necesita presentación", en diversas intervenciones reconoció la valentía y la juventud de estas mujeres que decidieron hacer uso de las herramientas de la comunicación como Internet y redes sociales para transformar la realidad de sus respectivas naciones.

Y, al finalizar, aludiendo a lo dicho por Malaika, quien se llevó cerradas ovaciones por parte de los jóvenes del público, dijo que es verdad que no han existido revoluciones pacíficas, pero que probablemente estemos frente a una posibilidad: el uso de las “armas” de la comunicación.


Gracias a herramientas como las redes sociales, dijo, la apuesta por el cambio es por la vía pacífica y democrática, con verdad y congruencia, bajo es el estímulo intelectual y emocional que deja el encuentro con estas blogueras de diversas latitudes.

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